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DAVID GINOLA, UNA HISTORIA DE TALENTO, GLAMOUR E INJUSTICIA

 La primera vez que le vi sobre un terreno de juego me quedé impresionado. Fue en la ida de los cuartos --> --> --> --> --> --> de final de la Copa de la UEFA 92/93, que disputaron en el Santiago Bernabéu el Real Madrid y el París Saint Germain. Esa noche el Madrid ganó 3-1 pero el exquisito centrocampista ofensivo francés llamó poderosamente mi atención. Es verdad que aquel PSG contaba con grandísimos futbolistas como Lamá, Ricardo, Guerin, Valdo, Raí, Le Guen, Bravo o el mismísimo Weah, pero tanto José Ángel de la Casa (que narraba el partido) como yo lo teníamos claro; Ginola era el hombre a seguir.

 Héroe en el PSG 

No hubo que esperar mucho para confirmar aquella corazonada. El partido de vuelta en el Parque de los Príncipes fue el escaparate perfecto para Ginola, que guió magistralmente a su equipo en una épica remontada. Organizaba cada jugada de ataque, intimidaba a la defensa blanca con su juego entre líneas y surtía de balones de gol a sus compañeros…parecía omnipresente. Él mismo anotó el 2-0 con un fantástico latigazo desde la frontal que ponía la clasificación de los parisinos en bandeja, pero el tiempo reglamentario concluyó con 3-1 en el marcador, merced a un gol in extremis de Zamorano. En la prórroga se echó otra vez el equipo a la espalda y asistió a Kombuaré para que, de un gran cabezazo, certificara el pase de los franceses a semifinales. Lamentablemente, la Juve de Roberto Baggio le impidió alcanzar su primera final.

 

Con Cantona y Papin 

La temporada siguiente, qué curioso, el París Saint Germain volvió a cruzarse en cuartos de una competición europea con los merengues, esta vez en la Recopa. El desenlace fue el mismo que el año anterior, exhibición de Ginola y billete para semifinales (0-1 en el Bernabéu y 1-1 en París). Sin embargo, el Arsenal de Ian Wright volvió a dejarle con la miel en los labios, apeándole en unas semifinales por segunda vez consecutiva. Al menos, unas semanas más tarde, se hizo con el primer y único título de liga de su carrera. Esas dos eliminatorias perdidas contra el PSG de Ginola despertaron en mí un interés creciente por el internacional francés. Cada vez se hablaba más de él, sonaba como refuerzo para los grandes del continente y lideraba, con Cantoná y Papin, a una selección francesa que luchaba por meterse en el Mundial de Estados Unidos. Y en este trance es, precisamente, donde su carrera se vio profundamente marcada.

 

--> --> --> --> --> -->El drama de la selección

En el último partido de la fase de clasificación para la cita mundialista, Francia recibía a Bulgaria con la necesidad de asegurar al menos un empate. Con 1-1 en el marcador y un minuto por jugarse Ginola, intentando perder tiempo, centró desde la esquina un balón sin destinatario que devolvió la posesión a los búlgaros. El fulminante contragolpe acabó en los pies de Kostadinov, que aniquiló a los franceses con un genial derechazo. Toda Francia acusó a Ginolá de la eliminación y el nuevo seleccionador, Aimé Jaquet, apenas volvió a contar con él. De este modo, su periplo con la tricolor fue segado de manera prematura y absolutamente injusta (eso sí, no fue el único cabeza de turco, ya que Cantoná fue otro de los sacrificados).

 

El comienzo en Inglaterra 

A pesar de todo, la Premier League llamó a su puerta en el verano de 1995 y, tras deshojar la margarita, fichó por el Newcastle. El equipo dirigido por Kevin Keegan aspiraba a disputarle el título a los grandes y contaba con un bloque sólido y dinero en caja. La primera temporada fue extraordinaria para Ginola, que jugó a un nivel muy alto y contribuyó sobremanera a alcanzar el segundo puesto en la tabla, la mejor clasificación de las urracas en décadas. Sólo fueron superados por el Manchester United, aunque el sabor fue un tanto agridulce al haber liderado cómodamente la liga durante la primera vuelta.

 

Casi acaba en el Barça

La siguiente temporada estuvo a punto de recalar en el Barça, pero la directiva le convenció rompiendo el mercado y haciéndose con los servicios del mejor delantero de las islas, Alan Shearer. Junto a Les Ferdinand, Faustino Asprilla, Keith Gillespie, Rob Lee o David Batty volvieron a pelear por el título hasta el final, quedando de nuevo segundos y otra vez superados en el sprint final por el United. Al final de esa segunda campaña y debido a desavenencias, no sólo con el nuevo técnico, Kenny Dalglish, sino también con algunos de sus compañeros, decidió aceptar un traspaso al Tottenham. En los Spurs permaneció 3 temporadas, hasta el año 2000, convirtiéndose por méritos propios en uno de los jugadores de referencia del campeonato. Tal es así, que en 1999 recibió el premió al futbolista del año en Inglaterra y hasta Johan Cruyff se rindió a su talento asegurando que, en aquel momento, era el mejor futbolista del planeta.

 

Sus mejores momentos 

Fue la temporada de su consagración absoluta, con regates imposibles, goles para el recuerdo con las dos piernas (era ambidiestro) y un título en el zurrón, la copa de la liga. Aún recuerdo dos jugadas individuales para enmarcar vistiendo la camiseta de los Spurs. Una terminó en gol, en el campo del Barnsley, después de zafarse de medio equipo rival y la otra, aunque no tuvo el premio final, fue si cabe más espectacular. Recorrió el campo de un extremo al otro en horizontal, sorteando jugadores del Leeds con el balón cosido al pie y, finalmente, sacó por sorpresa un disparo cruzado que se estrelló en la madera. Ni que decir tiene que se había convertido en ídolo de masas.

 

Éxito fuera del campo

Y esto último no fue debido únicamente a sus virtudes sobre el césped. Ginola volvía locas a las aficionadas --> --> --> --> --> --> inglesas con su cuidada melena, su perenne sonrisa y una elegancia natural. Protagonizó un anuncio de L´Oreal que disparó su reputación, convirtiendo en un clásico el eslogan de la firma que luego han repetido tantos y tantos rostros conocidos. Su “porque yo lo valgo” con marcado acento francés fue, tal vez, precursor de lo que vendría más adelante con el fenómeno Beckham. Por si fuera poco, colaboraba (y lo sigue haciendo) en diversos actos en calidad de embajador de la Cruz Roja, aprovechando su enorme carisma.

 

La cuesta abajo

Pero los años, ya se sabe, no pasan en balde. Dio sus últimas pinceladas en el Aston Villa y el Everton y, debido a las lesiones, decidió colgar las botas en 2002. Siempre se reprochó a sí mismo no haber jugado nunca en un grande, algo que, a buen seguro, habría ayudado a cambiar su destino en la selección. Muchos habríamos pagado por verle junto a Djorkaeff, Henry, Zidane y compañía aquel verano del 98. Y pensar que en ese equipo jugaban tipos tan mediocres como Guivarc´h, Diomede o Boghossian…qué caprichos tiene el fútbol.

 SUS MEJORES GOLES EN YOUTUBE

 

Comentarios

1

Buen artículo, Alejandro. Una pequeña precisión, creo que el gol de Kombouaré del que hablas fue también en el tiempo reglamentario.

Un saludo.

28 de noviembre de 2008 a las 5:50 pm
2

ESO SI QUE ES LEERSE EL ARTÍCULO ATENTAMENTE

Rodrigo Marciel
28 de noviembre de 2008 a las 5:54 pm
3

Gracias por tu comentario Ramón. Puede que tengas razón, la verdad es que hablo de memoria. Lo que recuerdo perfectamente es el peligro que llevaban los franceses en cada jugada a balón parado y que Buyo no estuvo nada fino esa noche. ¡Qué guante tenía Ginolá!

Un saludo.

Alejandro González
28 de noviembre de 2008 a las 10:09 pm
4

Gran artículo Alejandro pero siempre me quedó una duda, porque no es lógico que un jugador así no jugase en un ”grande”, puede ser que su carácter no fuese el más adecuado para un club ”grande”? Tampoco es lógico que se le culpase de la derrota ante Bulgaría, pero ya sabemos como es el fútbol de caprichoso y por suerte a Francia le salió bien y ganó el mundial del 98.

Schuster
29 de noviembre de 2008 a las 2:22 pm
5

Rodrigo no me ha gustado tu chiste sobre el Liverpool ¬¬

Por cierto, yo no soy del Liverpool por los españoles, esos son los glory hunters. Si me garantizan que nos libramos de los españoles y traemos a otros iguales de buenos de otro pais yo encantado.
El spanish liverpool es un invento de la prensa española, porque el Liverpool es el English Liverpool y es un club ingles de toda la vida. No intentemos los españoles apropiarnos de todo.

29 de noviembre de 2008 a las 5:06 pm
6

Gracias Schuster. Es verdad que Ginolá tenía un caracter muy particular y en todos los equipos en los que jugó tuvo encontronazos con compañeros, entrenadores y directivos. Puede ser, sin duda, una de las causas que motivaron que ninguno de los grandes forzara la máquina para llevárselo.
De todas formas, también influyó el hecho de fichar por “los nuevos ricos” del Newcastle, un equipo que pagaba muy bien y del que no era fácil salir. De hecho, no se enteró de su traspaso al Tottenham hasta que no estuvo hecho.
En cuanto a lo de la selección tienes toda la razón, a Francia le salió de maravilla y fueron campeones. Siempre nos quedará la duda de lo que habría aportado Ginolá a ese grupo…

Alejandro González
29 de noviembre de 2008 a las 5:56 pm

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