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Cantona y una imagen para la historia

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@rodrigo_marciel.- Se temió por su carrera, pudo ser el final de una época antes de tiempo. Es 25 de enero de 1995, una noche de lunes de partido Premier. El United vestía con su famoso negro, presagio quizás del día de luto que se esperaba. 18,000 personas llenaban Shelhurst Park. El Crystal Palace se mide al equipo de moda y al jugador referencia. Eric Cantona es expulsado en un partido tenso, su camino hacia el túnel de vestuarios se hace eterno. Pasa a escasos metros de los aficionados del Palace, recibe todo tipo de insultos hasta que explota. La última frase: “Vuelve a Francia, bastardo”, Cantona se dirige al hombre que le increpa y le propina una patada para la historia. Schmeichel acude rápido a separar al francés al mismo tiempo que varios jugadores también intentan calmar la situación. El United peleaba por el título por la tercera Premier consecutiva. Ferguson perdía a su gran estrella semanas después de hacer la gran inversión con Andy Cole como pareja atacante. El Blackburn acabaría ganando la Liga y Cantona no se marchó del club de milagro. La presión social fue enorme. Muchos pidieron la expulsión del país de la estrella gala que estuvo a un paso de recalar en el Inter como confesó su dueño, Massimo Moratti.

Ferguson se mantuvo firme y nunca dejó que esa presión acabase con la carrera de su leyenda, del icono que cambió el club para siempre. Cantona llegó a ir a juicio, fue sancionado ocho meses sin jugar y también obligado a realizar 120 horas de acción social a modo de rehabilitación. El United quedó tocado, perdió la Liga en la última jornada ante el mítico Blackburn Rovers de Dalglish en medio de un clima enrarecido. Su vuelta se produjo el 1 de octubre de 1995, nueve meses después y ante el eterno rival, el Liverpool. El calendario fue caprichoso y el ambiente entregado a la figura del mito. Cantona marcó, el United volvió a ser guiado por el indomable genio galo. El destino del aficionado que recibió la patada fue más oscuro. Nunca volvió a un campo, se le prohibió la entrada y su vida quedaría marcada por aquello. Cantona condujo a su equipo a un nuevo campeonato con una influencia brutal en el juego y símbolo de una etapa dorada. Veinte años después, una patada que sigue siendo recordada, una imagen de un ciclo tan intenso como atractivo.

 

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Pedro Puig, diseñador freelance